Día 5 - El fuego inspira

CCE GANDIA

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Hechos de los Apóstoles 2:2–4 (NVI)

2De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. 

3Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. 

4Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.


 

 

 

Cuando el espíritu Santo descendió sobre los primeros creyentes, hubo un viento fuerte, la palabra viento es la palabra griega “pneuma” que se traduce también “espíritu”. Junto con el viento aparecieron sobre cada persona como lenguas de fuego. La presencia del Espíritu Santo es simbolizada con el viento y el fuego. Es importante entender que la presencia del Espíritu viene sobre cada uno. La promesa del Espíritu Santo es para todos, no solo para unos pocos, cada creyente puede ser lleno del Espíritu Santo, tener el fuego de Dios en él.

 

Un grupo de unos 120 seguidores de Jesús estaban unánimes, juntos, orando y esperando en la promesa de Dios, como Jesús les indicó. Cuando llegó el Espíritu Santo todo cambió para siempre. No solo fue una experiencia individual e interna, sino que lo que habían vivido fue visible y notorio para todos los que les rodeaban. Así sucede con el Espíritu Santo, su obra no se puede esconder, nos impulsa hacia fuera, nos inspira, nos da valor, nos capacita, hace posible todo aquello que en nuestras fuerzas es imposible.

 

Es por eso que necesitamos aprender a depender de Dios, no podemos confiar en nuestras propias fuerzas, no debemos menospreciar la obra y el poder del Espíritu Santo. Cuando el fuego de Dios arde en nuestras vidas, comenzamos a ver las cosas diferentes. Aprendemos a ver en la necesidad de otros una oportunidad para que el poder de Dios se manifieste.

 

Deja que el fuego del Espíritu Santo te inspire, que abra tus ojos a las oportunidades que el Señor pone delante tuyo y que esa misma presencia, ese mismo fuego, te movilice a llevar el amor de Dios a tu alrededor.