Día 4 - El fuego debe permanecer encendido

CCE GANDIA

3

Levítico 6:12–13 (NVI)

12Mientras tanto, el fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no deberá apagarse. Cada mañana el sacerdote pondrá más leña sobre el altar, y encima de éste colocará el holocausto para quemar en él la grasa del sacrificio de comunión. 

13El fuego sobre el altar no deberá apagarse nunca; siempre deberá estar encendido.


 

 

Quién es alguna vez encendimos un fuego sabemos que si no agregamos leña y lo oxigenamos lo suficiente, el fuego se apagará. El fuego de Dios en nuestra vida es enviado desde el cielo, pero somos nosotros los responsables de mantenerlo encendido.

 

En el libro de Levítico, las instrucciones sobre los sacrificios son un símbolo para nuestra vida espiritual. Cada mañana el sacerdote tiene la obligación de traer más leña y una indicación muy importante era que el fuego debía permanecer siempre encendido.

 

Si queremos mantener el fuego de Dios en nuestra vida espiritual, tendremos que estar dispuestos a traer leña cada día, esto es invertir esfuerzo y tiempo en orar, leer la biblia, adorar, compartir nuestra fe con otros, llevar cautivos nuestros pensamientos al obediencia a Cristo, y todas aquellas disciplinas espirituales que nos ayudan a permanecer cerca de Jesús.

 

También será significativo que haya fuego siempre sobre el altar. El altar simboliza ese espacio espiritual donde nos relacionamos con Dios. El altar personal es el lugar donde cada día nos negamos a nosotros mismos; tomamos nuestra cruz y seguimos a Cristo. Tiene que haber un altar en nuestra vida y tiene que haber fuego.

 

El altar y el fuego deben permanecer, esta es nuestra responsabilidad diaria. Si descuidamos estas cosas, si no le damos la prioridad necesaria en nuestro día a día a la presencia de Dios, a nuestra relación personal con Él. Si cada día no tenemos un altar y hay fuego sobre él, nuestra vida perderá el poder que la sustenta. Careceremos de aquello que la sostiene, sin altar y sin fuego, no hay vida cristiana sostenible.

 

No dejes que caiga tu altar, mantén el fuego encendido cada día. Estamos llamados a permanecer en Dios. ¿Que leña traes hoy? ¿Cual es tu sacrificio de adoración?