Día 3 - El fuego es purificación

CCE GANDIA

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1 Pedro 1:7 (NVI)

7El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele.

 

 

 

Zacarías 13:9 (NVI)

9Pero a esa parte restante la pasaré por el fuego; la refinaré como se refina la plata, la probaré como se prueba el oro. Entonces ellos me invocarán y yo les responderé. Yo diré: “Ellos son mi pueblo”, y ellos dirán: “El Señor es nuestro Dios.”

 

 

 

1 Corintios 3:13 (NVI)

13su obra se mostrará tal cual es, pues el día del juicio la dejará al descubierto. El fuego la dará a conocer, y pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada uno.


 

 

El fuego en la Biblia es también un símbolo de purificación. Así como sucede con los metales preciosos como el oro, el fuego se utiliza para quitar las impurezas y acrecentar su valor.

 

Todos necesitamos ser purificados, lo necesita tanto nuestra fe como nuestro carácter. En este tiempo tenemos que aprender a ver las oportunidades de Dios para promovernos, para que pasemos a otro nivel, para crecer y parecernos mas a Jesús.

 

Dios permite algunos “fuegos” a lo largo de nuestra vida para ayudarnos a crecer, a madurar, a ser más fuertes. Pero no siempre estamos a la altura. Porque en lugar de ver una oportunidad en el fuego de la dificultad vemos un obstáculo que nos detiene. Es importante que entiendas que Dios no busca detenerte, el siempre quiere promoverte.

 

Hay cosas en tu vida que necesitan el fuego de Dios que purifica. La presencia de Dios actúa muchas veces como un fuego purificador. El Espíritu Santo nos convence de pecado, nos revela aquellas cosas que no están bien en nuestra vida y no invita a cambiar.

 

Tenemos que aprender a discernir, por medio de la guía del Espíritu Santo, cuáles son esas cosas que Dios quiere quitar de nosotros, que están impidiendo la verdadera transformación, el cambio que el Señor quiere hacer en nuestra vida. 

 

Si dejas que el fuego de Dios te purifique, no solo te hará mejor persona, también propiciará que otros sean bendecidos por tu vida alineada con el perfecto plan de Dios. Tu fe inspirará a muchos, tu carácter transformado bendecirá tu casa y tus futuras generaciones, todos los que te rodean, serán impactados por el fuego de Dios obrando en ti.