Día 7 - El fuego es su Palabra

CCE GANDIA


Jeremías 23:29 (NVI)

29¿No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca?—afirma el Señor—.


 

El fuego es también un símbolo de la palabra de Dios. Su palabra es creadora, purificadora, restauradora, sanadora, trae juicio y trae paz, puede hacer todo lo que se propone. Oír a Dios es cosa seria. 

 

Lo sorprendente es que Dios quiera poner su palabra en nuestra boca. Cuando el fuego de Dios sale de nuestro corazón, nuestras palabras tienen un poder transformador. No siempre somos conscientes del poder de las palabras. No siempre comprendemos la dimensión de la autoridad que nos fue dada. El Espíritu Santo de Dios quiere poner en nosotros palabras que se extiendan sobre la vida de otras personas y sobre la realidad que nos rodea.

 

En el Nuevo Testamento, el apóstol Santiago, compara a la lengua con un pequeño fuego que puede hacer arder un gran bosque. Esa figura describe muy bien el poder de la palabra, es un fuego que se extiende, pero la Palabra de Dios se extiende para transformar.

 

Tenemos un mensaje que cambia vidas. Tenemos una palabra que transforma familias. Tenemos un anuncio que puede salvar a los que escuchan. Dejemos que el fuego de Dios se extienda, que alcance a nuestra familia, que toque a nuestros vecinos, y que incendie la sociedad. El Señor puso en nosotros el fuego de su Palabra, hagamos que no deje de arder.

 

 


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