DÍA 30

Escrito el 11/04/2024
Dayan Barboza


 

Ora y lee: 

Hechos de los Apóstoles 4:23–31 (NVI)

23 Al quedar libres, Pedro y Juan volvieron a los suyos y les relataron todo lo que les habían dicho los jefes de los sacerdotes y los ancianos. 24 Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: «Soberano Señor, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos, 25 tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo: »“¿Por qué se sublevan las naciones y en vano conspiran los pueblos? 26 Los reyes de la tierra se rebelan y los gobernantes se confabulan contra el Señor y contra su ungido.” 27 En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste 28 para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera. 29 Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno. 30 Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús.» 31 Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.

 

 

Reflexiona:

Pedro y Juan habían sido apresados luego de la sanidad del paralítico y de haber estado predicando a una multitud (Hechos 4:1-22). No solos apresaron, les intimaron a no seguir hablando de Jesús. Frente a los problemas uno puede decir: “Señor quítamelos de encima” u orar: “dame valor para enfrentarlos”. Esto último fue lo que hicieron los discípulos en este pasaje. No estaban interesados en su propio bienestar y comodidad, les interesaba aún mas cumplir con la misión que les había sido encomendada. Tener el corazón en el Reino es lo que de verdad puede llenar una vida; poner primero el Reino de Dios trae todas las demás cosas.

 

Son ese tipo de oraciones las que mueven la mano de Dios. Uno de los protagonistas de esta historia escribiría unos años después en  “Y esta es la confianza que tenemos en él,  que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad,  él nos oye” (1 Juan 5:14). Cuando oramos por los deseos de Dios, contamos con su respaldo incondicional.

 

La respuesta de Dios no se hizo esperar. Terminada la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a anunciar con valentía la Palabra de Dios. (v. 31)

 

¿Pediremos que nos quite los problemas de encima o valentía para hacer su voluntad pase lo que pase?. Dios quiere hacer “temblar” el lugar donde oramos, solo espera que nuestras oraciones sean según su voluntad. ¿Oramos?

 

 

Acciona:

Ora por tu ciudad, ve al parque o plaza más cercana a tu casa. Intercede por los niños y adolescentes.

 

 

Declara:

Seré valiente y osado para hablar de mi Señor en cualquier circunstancia.