Día 2

Escrito el 20/04/2025
Julieta Barabaschi


 

Sin gloria

1ª Samuel 4:19–22 (NBLA)

19Su nuera, la mujer de Finees, estaba encinta y a punto de dar a luz, y al oír la noticia que el arca de Dios había sido tomada y que su suegro y su marido habían muerto, se arrodilló y dio a luz, porque le sobrevinieron los dolores de parto.
20Al tiempo que moría, las mujeres que estaban junto a ella le dijeron: «No temas, porque has dado a luz un hijo». Ella no respondió ni prestó atención.
21Pero llamó al niño Icabod y dijo: «¡Se ha ido la gloria de Israel!», por haber sido tomada el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su marido.
22Ella dijo: «Se ha ido la gloria de Israel, porque el arca de Dios ha sido tomada».

Este texto es la parte final de un relato muy triste. Eli había sido sacerdote de Israel, pero no había honrado su oficio sacerdotal ni su rol de padre, ya que no solo permitía que se profanara el culto a Dios, sino que sus propios hijos eran causantes de la profanación y una conducta indigna, inmoral y blasfema.

A la nuera de Eli, al saber que su esposo y su suegro habían muerto y que el arca de Dios había sido tomada, se le precipitó el parto, dio a luz un niño y le llamó "Icabod", que significa "sin Gloria". Era una señal profética del tiempo en que vivían y lo que estaba por venir.

El arca no solo era un símbolo del pacto de Dios con su pueblo y su presencia. La gloria de Dios estaba en el símbolo de manera real. Dios se manifiesta en los símbolos que él escoge.

Hoy la presencia de Dios no habita en un arca, sino en la vida de las personas que deciden aceptar la gracia ofrecida por la obra de Cristo en la cruz. ¿Pero qué pasa si aquello que debía estar apartado para ser receptáculo de la presencia de Dios es contaminado? ¿Qué sucede si nuestra conducta es contraria a la voluntad de Dios? ¿Qué pasa cuando pecamos? La presencia de Dios es entristecida, y viene nuestro "Icabod" personal. Vivir sin su gloria, solo traerá dolor a nuestro corazón y ruina a nuestra vida.

¿Has sentido que la gloria se fue? La mujer de Finees iba a morir, igual que su esposo, y le legaría a su hijo un nombre que no debería usar nadie: "Sin gloria". Nuestras malas decisiones, nuestras malas acciones, desencadenan un legado horrible para las siguientes generaciones. La gloria del Señor no se había ido con el arca, ni con la muerte de los sacerdotes, se había ido hace tiempo, con la indolencia de quienes debían adorar a Dios y reconocerlo en sus caminos pero no lo hacían.

No aceptemos vivir sin su gloria, hagamos los ajustes que el Espíritu Santo nos pida, y no dejemos que su gloria se vaya de nuestra vida.