Día 7

Escrito el 20/04/2025
Julieta Barabaschi


Dar gloria a Dios

Efesios 1:5–6 (NBLA)
5nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de Su voluntad, 6para alabanza de la gloria de Su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.

Isaías 43:1–7 (NBLA)
1Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh Jacob, Y el que te formó, oh Israel: «No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú. 2»Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, Ni la llama te abrasará. 3»Porque Yo soy el Señor tu Dios, El Santo de Israel, tu Salvador; He dado a Egipto por tu rescate, A Cus y a Seba en lugar tuyo. 4»Ya que eres precioso a Mis ojos, Digno de honra, y Yo te amo, Entregaré a otros hombres en lugar tuyo, Y a otros pueblos por tu vida. 5»No temas, porque Yo estoy contigo; Del oriente traeré tu descendencia, Y del occidente te reuniré. 6»Diré al norte: “Entrégalos”; Y al sur: “No los retengas”. Trae a Mis hijos desde lejos Y a Mis hijas desde los confines de la tierra, 7A todo el que es llamado por Mi nombre Y a quien he creado para Mi gloria, A quien he formado y a quien he hecho».

Cada uno de nosotros fue creado para "alabanza de la gloria de su gracia"(Efesios 1:6). Dios dice que nos creó para su gloria (Isaías 43:7). Nuestra vida debe dar siempre gloria a Dios. El haber sido adoptados como sus hijos por pura gracia añade más esplendor a la gloria de su gracia. Todo es de Él; por Él y para Él.

Dios promete acompañarnos siempre, está absolutamente comprometido en su amor por nosotros. El Señor no escatima nada para salvarnos, para rescatarnos, Él mismo se entregó por nosotros en Cristo. Nos considera preciosos, dignos y nos ama con amor eterno.

¿Cómo responde nuestra vida a esta elección, favor, gracia y amor inconmensurables? Cada uno de nosotros da una respuesta con su manera de vivir, de amar, de servir. Por eso cada uno de nosotros debe responder: ¿Le estoy dando gloria a Dios con mi vida? ¿Qué reflejan mis acciones? ¿Qué muestra mi corazón a los demás? ¿Qué está viendo Dios en mi manera de usar la vida que me regaló? ¿Le dan gloria mis acciones?

Es fácil buscar la gloria con fecha de caducidad que ofrece este mundo. Podemos caer muy bajo por un gozo y una gloria siempre perecederos e intrascendentes. Darle la espalda a Dios y buscar la gloria personal; el aplauso de los hombres; el reconocimiento de la sociedad; la sonrisa de los colegas; intentar quedar bien parados aunque haya que renunciar a nuestra fe y nuestros valores.

Pero cuando la gloria de Dios nos impacta, nada puede quedar igual, todo se ve diferente. La eternidad se abre paso en nuestro corazón y queremos responder al amor que recibimos de la misma manera: comprometiéndonos absolutamente con aquel que nos creó y nos rescató, amándole sin escatimar nada, dándolo todo; porque sabemos que solo nuestro Padre es digno de toda la gloria por siempre jamás. A Dios sea siempre toda la gloria.