DÍA 28

Escrito el 11/04/2024
Dayan Barboza


 

Ora y lee:

Hechos de los Apóstoles 2:43–47 (NVI)

43 Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles. 44 Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: 45 vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno. 46 No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, 47 alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.

 

 

Reflexiona:

La situación social en Jerusalén era muy dura, pero los creyentes ahora tenían al “Ayudador”, el Espíritu Santo. Ya nada sería igual. No podía esconderse el poder de la presencia de Dios, muchas personas sentían temor ante las asombrosas maravillas que hacían los apóstoles. Pero en este texto se describe lo que viene a ser la maravilla y milagro más trascendente: La comunión de los creyentes.

 

Uno de los milagros más sorprendentes es que gente tan diferente, comparta todo con el amor y la entrega que lo hacían nuestros primeros hermanos, se nos señalan algunas cosas muy puntuales, y de cada una de ella podemos aprender:

    • Estaban juntos
    • Compartían todas las cosas
    • Perseveraban en la unidad y en reunirse
    • Partían el pan (probablemente la Cena del Señor)
    • Tenían gozo
    • Alababan al Señor
    • Contaban con el favor del pueblo

Y la lista culmina con: 

“Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.” (v.47)

 

No hay testimonio más poderoso que el amor de los hermanos. Eran una iglesia auténtica, que estaba viviendo lo que Jesús les había enseñado: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:35). El resultado era evidente cada día.

 

El Señor desea seguir añadiendo cada día personas a su familia que es la Iglesia, ¿Estamos preparados para recibirles?…

 

 

Acción de Guerra

Visita algún enfermo y ora por él.

 

 

Declara:

Veré milagros y maravillas que Dios hará en mi y a través de mi.