DÍA 25

Escrito el 11/04/2024
Dayan Barboza


 

Ora y lee:

Lucas 24:36–49 (NVI)

36 Todavía estaban ellos hablando acerca de esto, cuando Jesús mismo se puso en medio de ellos y les dijo: —Paz a ustedes. 37 Aterrorizados, creyeron que veían a un espíritu. 38 —¿Por qué se asustan tanto?—les preguntó—. ¿Por qué les vienen dudas? 39 Miren mis manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tóquenme y vean; un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que los tengo yo. 40 Dicho esto, les mostró las manos y los pies. 41 Como ellos no acababan de creerlo a causa de la alegría y del asombro, les preguntó: —¿Tienen aquí algo de comer? 42 Le dieron un pedazo de pescado asado, 43 así que lo tomó y se lo comió delante de ellos. Luego les dijo: 44 —Cuando todavía estaba yo con ustedes, les decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. 45 Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras. 46 —Esto es lo que está escrito—les explicó—: que el Cristo padecerá y resucitará al tercer día, 47 y en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. 48 Ustedes son testigos de estas cosas. 49 Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre; pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.

 

 

Reflexiona:

Los discípulos aún tenían sus emociones en un vaivén que iba de espantados y aterrorizados a confusos y turbados, las palabras de Jesús eran muy necesarias “Paz a ustedes”

 

Tuvieron que recibir revelación, dice que: “les abrió el entendimiento para que comprendiesen las escrituras” (v. 45). Uno puede haber leído muchas veces la Biblia, pero no tener entendimiento. Pero ¿Quién abriría el entendimiento de los discípulos cuando el maestro no estuviese?

 

Jesús les encarga anunciar el evangelio de arrepentimiento y perdón de los pecados a todas las etnias de la tierra, les comisiona como testigos de estas cosas, pero aún no están preparados, necesitan algo más. Deben esperar la promesa del Padre que Jesús mismo enviará.

 

Les ordena esperar en Jerusalén hasta que “sean revestidos del poder de lo alto.” (v.49), de esta manera estaba anunciándoles la venida del Espíritu Santo con poder sobre sus vidas.  Es  lo que había profetizado Juan el día del bautismo de Jesús (Mateo 3:11) “él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”

 

Había que “esperar”, ¡no se puede realizar la obra de Dios sin contar con su poder! No podemos ser verdaderos testigos si no somos investidos de poder desde lo alto. ¡Necesitamos ser llenos del Espíritu Santo! Lo necesitamos cada día.

 

 

Acciona:

Busca un compañero de oración para interceder por los ministerios de la iglesia (si no puedes reunirte con alguien hazlo por teléfono)

 

 

Declara:

La promesa del Padre es para mí también, quiero ser lleno del Espíritu Santo hoy.