Ora y lee:
Hechos de los Apóstoles 4:32–37 (NVI)
32 Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. 33 Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, 34 pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas 35 y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad. 36 José, un levita natural de Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé (que significa: Consolador), 37 vendió un terreno que poseía, llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.
Reflexiona:
Se llamaba José, pero se había ganado un sobrenombre por sus acciones: Bernabé cuyo significado es: “hijo de consolación” o “el que estimula ó anima”.
Por la Biblia sabemos de él que nació en Chipre, que era "varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe" (Hechos 11:24). Llegó a ejercer un ministerio apostólico (Hechos 14:4, 14; 1 Corintios 9:6)
Bernabé se ocupó de que los apóstoles aceptaran la conversión y sinceridad de Pablo (Hch 9:27). Sirvió en la nueva obra entre los gentiles de Antioquía, (Hch. 11:19). Introdujo al apóstol Pablo en esta misma iglesia, donde predicaron juntos (Hch. 11.25). Con Pablo, Bernabé llevó la ayuda para los hermanos necesitados de Judea (Hch. 11:29-30). Llegó a ser maestro y profeta allí, y desde esa misma iglesia fue luego enviado como misionero (Hch 13.1-3; Gá. 2:9). Y muchas cosas más que no sabemos.
Gracias a la consagración y la entrega de hombres como Bernabé, tú y yo hemos conocido el evangelio. Hombres que se dejaron usar por Dios, que respondieron al llamado de Dios en su tiempo entregándolo todo, pero sobre todo: entregándose ellos mismos.
El Espíritu Santo hace que la gente te vea de otra manera, porque te guía a actuar de otra manera, José el Levita, ahora era “Bernabé, el que anima”. Cristo le había cambiado. El poder del Espíritu era evidente en él. ¿Lo es en nosotros? ¿Cómo te conocen ahora?
Acciona:
Ten un tiempo personal de oración en tu casa, intercede por cada miembro de tu familia, quizá necesites pedirles motivos de oración.
Declara:
Todo lo que soy y lo que tengo le pertenece a mi Señor, se lo he entregado todo sin reservas.

